Cómo es el examen de Auxiliar Administrativo del Estado
Mucha gente prepara esta oposición creyendo que el examen es temario y poco más. No lo es: el temario jurídico es aproximadamente una cuarta parte de las preguntas que puntúan. Esto es lo que entra de verdad, ejercicio por ejercicio.
Dos ejercicios, no uno
El proceso selectivo de acceso libre al Cuerpo General Auxiliar de la Administración del Estado se resuelve en dos ejercicios, ambos eliminatorios y ambos tipo test con cuatro opciones de respuesta.
El primer ejercicio consta de un máximo de 60 preguntas: las 30 primeras versan sobre las materias del bloque I del programa y las 30 restantes son de carácter psicotécnico, dirigidas a evaluar aptitudes administrativas, numéricas o verbales. El segundo ejercicio consta de un máximo de 50 preguntas sobre las materias del bloque II, que es el de actividad administrativa y ofimática. Las convocatorias suelen añadir además algunas preguntas de reserva, que solo puntúan si se anula alguna de las anteriores.
En ambos ejercicios cada contestación errónea penaliza descontando un tercio del valor de una respuesta correcta, y las preguntas dejadas en blanco no puntúan.
El reparto real de las preguntas
Sumando los dos ejercicios salen unas 110 preguntas puntuables. De ellas, 30 son de temario jurídico, 30 son psicotécnicas y 50 son de ofimática y actividad administrativa.
Traducido a porcentajes: en torno a una cuarta parte del examen es el bloque I —Constitución, Ley 39/2015, Ley 40/2015, organización territorial, Unión Europea, función pública, transparencia e igualdad—, otra cuarta parte son psicotécnicos y casi la mitad restante es el bloque II.
Es una proporción que descoloca a casi todo el mundo, porque el material que circula por internet es abrumadoramente de temario jurídico. Si repartes tus horas de estudio como se reparte el material que encuentras, y no como se reparten las preguntas del examen, estás preparando a fondo la parte más pequeña de la prueba.
Qué significa esto para tu plan de estudio
No significa abandonar el temario: el bloque I sigue siendo 30 preguntas y es la parte que más se olvida si se deja para el final, porque son datos literales que necesitan repaso espaciado durante meses.
Sí significa que la ofimática no es un apéndice. Windows, Word, Excel, Access, Outlook e Internet suman más preguntas que ninguna otra cosa en este proceso, y se estudian de una forma completamente distinta: son atajos, menús, funciones y mensajes de error, material de memorización pura que rinde rapidísimo cuando se ataca con tests.
Y significa que los psicotécnicos merecen un hueco fijo, aunque sea pequeño, todos los días. Son 30 preguntas, el mismo peso que todo el temario jurídico junto, y a diferencia de este no hay nada que memorizar: se mejora por reconocimiento de patrones, y ese reconocimiento se construye con repetición frecuente y corta.
El tiempo, que es la otra mitad del problema
Cada ejercicio se resuelve en 90 minutos. En el primero, eso son 90 segundos de media por pregunta; en el segundo, algo menos de dos minutos.
La media engaña: una pregunta de temario que sabes se contesta en 20 segundos y una serie numérica atravesada se puede comer cinco minutos. La holgura que ganas en las que sabes es exactamente la que necesitas para las que hay que calcular, y por eso conviene hacer una primera pasada rápida y dejar marcado lo dudoso en lugar de atascarse en orden.
Entrenar con tiempo cambia la nota tanto como estudiar más temario. Si nunca has hecho un simulacro cronometrado completo, el día del examen descubrirás el reloj por primera vez, que es el peor momento posible.
Cómo se puntúa
Cada ejercicio se califica de cero a cincuenta puntos y hay que alcanzar un mínimo para superarlo, de modo que no se compensa un ejercicio flojo con uno brillante: los dos hay que aprobarlos.
La penalización por error es idéntica en los dos: aciertos menos errores partido por tres. La regla práctica es la misma de siempre: si no puedes descartar ninguna opción con criterio, deja en blanco; si puedes descartar al menos una, contesta.
Los detalles concretos de cada convocatoria —número de plazas, fechas, mínimos exigidos y preguntas de reserva— los fija la orden de convocatoria publicada en el BOE. Antes de preparar la estrategia de examen, léela entera: es el único documento que manda, y cambia de una convocatoria a otra.
549 preguntas · sin registro · corrección oficial